Entrar en el aula de otro docente, con un foco acordado y sin juicio, es una de las formas más eficaces de mejorar la práctica. No se trata de evaluar, sino de mirar juntos.

Una buena observación tiene un antes y un después: una conversación para elegir qué observar y otra para compartir evidencias y posibles ajustes.

Cuando la observación se vuelve habitual, el claustro construye un lenguaje común sobre la enseñanza y las buenas ideas circulan con más facilidad.

Clara Montes es una firma editorial de Aula21. Conoce nuestras voces.