La relación con las familias no puede limitarse a las entregas de notas. Invitarlas a talleres, exposiciones o proyectos amplía su conocimiento sobre lo que sucede en el aula.
Conviene diversificar horarios y formatos para que participen también quienes tienen menos disponibilidad. Una comunicación breve y regular suele ser más útil que mensajes extensos y esporádicos.
La participación funciona mejor con roles claros: qué decide el centro, en qué pueden colaborar las familias y cómo se recogen sus propuestas.
Marta Lozano es una firma editorial de Aula21. Conoce nuestras voces.



