Recoger datos sobre el propio centro, como el consumo de energía, los desplazamientos o el uso del patio, hace que la estadística cobre sentido.

Analizar y representar esa información enseña a distinguir correlación de causalidad y a desconfiar de gráficos engañosos.

Presentar las conclusiones a la comunidad educativa convierte el trabajo en una oportunidad de mejora real.

Andrés Molina es una firma editorial de Aula21. Conoce nuestras voces.