Las sesiones de cincuenta minutos funcionan bien para ciertas tareas, pero se quedan cortas para un experimento, una salida o un prototipo. Algunos centros reservan bloques semanales más largos para el trabajo interdisciplinar.
La clave está en la coordinación docente: objetivos compartidos, una evaluación común y responsables claros para cada fase del proyecto.
El cambio no exige transformar todo el horario. Empezar con un bloque al trimestre ayuda a comprobar qué funciona antes de ampliarlo.
Marta Lozano es una firma editorial de Aula21. Conoce nuestras voces.



