El debate sobre los dispositivos en las aulas se ha intensificado. La pregunta útil no es si usar tecnología, sino para qué tareas aporta valor.

Escribir a mano, leer en papel y conversar siguen siendo esenciales. La tecnología encaja mejor cuando permite crear, investigar o colaborar de formas difíciles de lograr sin ella.

Definir criterios comunes en el claustro evita mensajes contradictorios y ayuda a las familias a entender la política del centro.

Javier Ríos es una firma editorial de Aula21. Conoce nuestras voces.