La escuela no sustituye a los servicios sanitarios, pero es un lugar privilegiado para detectar señales de malestar y ofrecer un primer apoyo.
Formar al profesorado en escucha y en protocolos de derivación ayuda a responder con prudencia y sin alarmismo.
Espacios de tutoría, programas de educación emocional y una cultura de respeto contribuyen a que pedir ayuda no se viva como una debilidad.
Nuria Castillo es una firma editorial de Aula21. Conoce nuestras voces.



